por Esperanza Huerta

El próximo domingo 29 el Hotel Santo Domingo, en La Antigua, será el escenario en donde el compositor guatemalteco Paulo Alvarado presentará su nuevo repertorio musical, un espectáculo que promete estar colmado de piezas no convencionales compuestas para diferentes instrumentos, incluyendo la marimba. En ocasión del magno concierto y por el cumpleaños 14 de El Cuarteto Contemporáneo, el músico de gran trayectoria y colaborador mensual de nuestra publicación, platicó un poco de su experiencia a lo largo de 36 años de vida musical.
Paulo, ¿cómo fue que decidiste dedicarte a la música?
Yo no sé si se pueda hablar de una decisión. Cuando era muy chico, me acostumbré a que mi papá llevara a sus colegas músicos a hacer música a la casa. Yo me crié en un ambiente donde era normal escuchar ensayos de los conciertos de Branderburgo en mi casa. Después de que mi mamá me dio tres o cuatro clases de piano, un día llegó mi papá y me dijo “esto es lo que vas a tocar”, y puso frente a mí un chelo. Yo tenía siete años. Las clases de piano se acabaron desde ese momento, cosa que hasta hoy lamento. Si me llego a reunir con mi mamá el día que me muera, y nos encontramos en el mismo lugar (aunque creo que ella se habrá ido a un mejor lugar al que yo iré a parar) le voy a reclamar por qué no me obligó a estudiar piano. Agradezco, sin embargo, que me hayan dado el chelo. Como verás, la música fue algo que mamé desde pequeño, cuando me di cuenta ya llevaba años de tocar en la Sinfónica Juvenil que fundó mi papá, Manuel Alvarado Coronado, una de las primeras en América Latina.
Hay que pensar de manera industrial, pero, que
el producto Cultura, el producto Arte, no esté
condicionado en su propuesta estética
(Fotos de Jordan Banks/sourceimages.co.uk)
Tocaste en tu infancia en una sinfónica; sin embargo, es en el rock en donde la gente te empieza a identificar.
Así es. En la adolescencia armé con unos amigos un grupo de rock que dos años después sería Alux Nahual. Tocábamos sin que ninguno de nosotros se diera cuenta de lo que estábamos haciendo y de lo que seríamos años más tarde.
¿Estudiaste música?
Me metí en la universidad a estudiar arquitectura. Quería estudiar algo “digno y decente”; aun siendo mis papás músicos, mi padre era el primero que me decía que no estudiara música ni me dedicara a ella porque iba a sufrir mucho, que mejor estudiara una carrera que me diera de comer, y que dejara lo otro como pasa tiempo. Dejé arquitectura a la mitad. Así que hoy puedo decir que soy músico por vocación y arquitecto por equivocación. Mi educación fue escolástica fuera de la escuela, mis padres fueron básicamente mis maestros. Aunque reconozco que soy un músico empírico.
¿Has sufrido por ser músico?
Para ser honesto, a mí las cosas me han caído del cielo. Las cosas que he hecho las he hecho porque he tenido los dones necesarios, alguna medida de inteligencia y de capacidad, y porque la mejor gente que podía tener en Guatemala, para trabajar, la he tenido a mi alrededor. Entonces, he aprendido bien.
El Cuarteto Contemporáneo es el grupo con el que interpretas música barroca, ¿cuánto tiempo llevas de rescatar música colonial?
Bueno, yo no me considero un rescatador. Eso se lo dejo, como me dijo un mi amigo, a los bomberos. El decano de todo esto es el Dr. Jorge Pellecer, que en 1967 comenzó con la agrupación Arts Nova de Guatemala. Lo que hemos tratado de hacer algunas agrupaciones es poner en valor las investigaciones de otros. El Cuarteto Contemporáneo, por ejemplo, hace once años grabó un primer disco, y desde entonces, hemos sacado varias producciones. En el Cuarteto tocamos también música de otras corrientes, como la moderna.
La gente en Guatemala ¿acepta la música colonial?
Sí, y esto es porque la música, sobre todo del barroco, está estructurada de tal forma que es fácil de digerir, además tiene la cadencia de la música del baile, y esto hace que la gente disfrute cuando la escucha.
¿Cuál ha sido tu experiencia haciendo composiciones para teatro y danza?
Todo comenzó por casualidad en 1991. Una coreógrafa del grupo Momentum me pidió que hiciera música para una danza, y sin tener la menor idea, le dije que sí. Fue un reto porque no era hacer música como la de Alux Nahual. Desde entonces he hecho 18 obras para teatro dramático y danza contemporánea. Quiero compartirte una anécdota: en 1992, Mario Monteforte escribió, sobre la música que hice para una obra de teatro: “la música está bien, demasiado cinematográfica, pero está bien”. Él había entendido lo que yo quería.
También has compuesto música para cine.
Un hito en la cinematografía nacional ha sido El silencio de Neto en 1993. Pero fue en 2001 cuando comenzó el boom de producciones nacionales. Fue, precisamente en ese año, cuando me llamaron para musicalizar El iluminado del volcán, una producción de Ana Carlos sobre la vida del Santo Hermano Pedro. Desde entonces, se ha usado mi música para nueve producciones; en las que he trabajado con Ana Carlos, Guillermo Escalón, Mario Rosales, Rafael Rosal, Uli Steltzner y Luis Urrutia.
¿Qué opinas de la música hecha en Guatemala?
Tanto a nivel social como individual tenés vos que apropiarte de las cosas, y el guatemalteco no se apropia, se aproxima a ellas. Tratamos de hacer lo que se hace afuera o lo que nos dicen que debemos hacer. Esto se ha dado a través de todas las épocas. Sin embargo, hay dignos representantes de la expresión musical como el maestro Joaquín Orellana. Está mal que yo lo diga, pero, entre otros, también incluyo a Alux Nahual.
¿Qué satisfacciones te ha dado la música?
He logrado que la gente se interese, que llegue y que se vea afectada por mi trabajo. Ésa es mi satisfacción más grande.
Por último Paulo, ¿qué crees que le has aportado a tu país?
Por un lado, en el periodismo escribo semanalmente desde hace 12 años, y mensualmente desde hace casi dos en RECREARTE. He escrito más de 600 artículos sobre música y otros temas. Por otro lado, está mi trayectoria como músico, que empezó con la Sinfónica Juvenil, fundada en 1970, única durante 20 años. Además, fui y soy parte de una agrupación de rock, Alux Nahual, que es referente para Centroamérica. También el trabajo de 14 años con El Cuarteto Contemporáneo, que más que virtuosismo ha sido un trabajo de necedad, de ensayos semanales aunque no haya conciertos. En fin, creo que sí le he aportado algo a Guatemala. •
Alux Nahual comenzará en febrero de este año
una gira nacional e internacional con el fin de
recaudar fondos para un proyecto educativo.
(Foto de Jordan Banks/sourceimages.co.uk)